– La cita de las 15h.

…Y yo sólo podía pensar en sus manos, paseando por mi espalda, por mi cuello. Dibujaba con sus dedos líneas sobre mi piel, que yo reseguía con mi mente. Le sentía deslizarse por cada centímetro de mi nuca, por mis hombros, suave, pocas veces, y otras tan fuerte… que no podía ahogar mis gemidos.

Anoche, al tumbarme en la cama, volví a sentir las zonas por las que había paseado sus manos; las sentí tan intensamente que no pude permitir que otro hombre me tocara…

Es una relación basada en el dolor y el alivio…

Ayer me levanté con una torículis terrible y pedí hora de urgencia a mi fisio… Fué terrible pero gracias a él puedo moverme un poco… ¡Le adoro!

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