Un paseo

Ayer estuve paseando cerca del puerto antes de llegar a casa y me sorprendió una visión de mi propia ciudad. Era un trozo de paseo con bancos de madera de esos modernos, como sillas clavadas en el suelo, tan incómodos y asépticos, situadaos a la izquierda de mi paisaje. Detrás de ellos, un muro de setos que había crecido más de la cuenta cubría la visión de la calle, de modo que no veía los coches (y os aseguro que por un momento ni los oí). A la derecha y al fondo, y también salpicando el centro del camido, una cantidad indeterminada de árboles de follaje verde y tupido, absolutamente escarchados de flores de color naranja que también cubrían el suelo. Fué una imagen maravillosa, absolutamente sobrecogedora. Saqué la cámara del bolso y tomé una foto. Mañana, si puedo la cuelgo.

Y me pareció muy curioso cómo soy capaz de apreciar más el bálsamo que supone un paisaje de paz cuando las circunstancias me tienen al borde de la zozobra.

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Una respuesta to “Un paseo”

  1. Odiseo99 Says:

    Lo que no podrá recoger la máquina de fotos aunque la foto vaya sin sonido, será el momento de silencio, y es imprescindible.

    Decía un conocido y divertido filósofo alemán tachado de machista, cuyo nombre no recuerdo ahora, que…”la inteligencia de una persona va en razón inversa al ruido que puede soportar”. Creo que es cierto.

    También dijo aquello de….”mujeres, esos seres de largos cabellos y cortas ideas…”. A veces es cierto.

    De ahí lo de machista.

    ¿De quién hablo, eh?.

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