Puerta al verano

Un invierno, poco antes de la Guerra de las Seis Semanas, mi gato, Petronio el Árbitro, y yo vivimos en una granja de Connecticut. Dudo que la granja siga allí, ya que se hallaba cerca del área de tiro cercana a Manhattan, y esas construcciones de viejo armazón arden como papel de seda. Pero aunque siguiera de pie no sería utilizable como vivienda por los derribos. Pero a Pet y a mí nos gustaba. La falta de agua corriente hacía que el alquiler fuese bajo, y lo que antes había sido el comedor tenía una buena luz del norte para mi mesa de diseño.
(…) Pet solía utilizar su propia puerta salvo cuando conseguía que yo le abriese una de las que utilizaban las personas, lo cual era de su preferencia. Sin embargo nunca utilizaba una puerta cuando había nieve en el suelo.
Cuando Pet era muy pequeño, todo pelusa y ronroneos, ya había adquirido una sencilla filosofía: yo me ocupaba de la vivienda, del racionamiento y del tiempo, y él se ocupaba de todo lo demás; pero me hacía especialmente responsable del tiempo.
Los inviernos de Connecticut solo son adecuados para las tarjetas de Navidad; aquel invierno, Pet observaba con regularidad su propia puerta, negándose a salir debido a aquella desagradable sustancia blanca que había en el exterior -no era ningún tonto-, y luego me hostigaba para que abrise una de las puertas para personas. Estaba convencido de que al menos una debía conducir a un tiempo de verano. Eso significaba que en cada ocasión tenía que ir con él a cada una de las once puertas, mantenerla abierta hasta que se convenciera de que también allí era invierno, y luego pasar a la puerta siguiente mientras sus críticas a mi mala administración crecían con cada decepción.
Luego permanecía en el interior hasta que la presión hidráulica materialmente le obligaba a salir. Cuando regresaba, el hielo de sus patas resonaba como zuecos sobre el suelo de madera, y me miraba y se negaba a ronronear hasta que se lo había arrancado todo… después de lo cual me perdonaba hasta la próxima ocasión.
Pero nunca abandonó su búsqueda de la Puerta al Verano. (…)

Robert A. Heinlein. Puerta al Verano.

Voy a reconocer sin ambages que este libro me gusta hasta el absurdo. Supongo que tiene algo que ver con que salgan gatos, que siempre le arreglan el día a una (y más uno como este, que bebe Ginger Ale), pero también con esa sensación que te hace pensar en lo Petronio que podemos llegar a ser todos a veces, esperando que otro venga y nos abra la Puerta al Verano. A veces sigues mirando con esperanza, como por inercia, sabiendo que si toca invierno acabarás pringado de hielo, porque hay que esperar a que sea verano para que cualquier puerta te lleve al buen tiempo.

… Pero una Puerta al Verano. Que escasas son, las jodías.

[Editada el día 6 de junio para corregir una catalanada en el redactado original, gracias a la atención de C.B., que no es más majo porque no le cabe :)]

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4 comentarios to “Puerta al verano”

  1. mOlecula Says:

    Me relamo pensando en como te brillará la cara cuando encuentres la próxima 🙂

  2. Imperator Says:

    Salvo que Pet se está haciendo viejo y engordando algo, y que no se siente inclinado a elegir oponentes más jovenes, y pronto tendrá que tomar el Sueño Demasiado Largo. Deseo de todo corazón que su pequeña alma valiente encuentre su Puerta al Verano, donde abunden los campos de calentamiento, y las gatas sean complacientes, y los robots estén diseñados de modo que peleen furiosamente pero pierdan siempre, y las gentes tengan regazos y manos cariñosas contra los cuales rascarse, pero nunca pies que den patadas.
    […]
    Para el viejo Pet he construido un “Cuarto de baño gatuno” automático, que se llena por sí solo, sanitario e inodoro, para uso durante el mal tiempo. No obstante, Pet, como es un gato de verdad, prefiere salir fuera, y no ha abandonado nunca su convicción de que si pruebas todas las puertas, por fuerza tiene que haber una que sea la Puerta al Verano.

    Y la verdad es que creo que tiene razón.

    Es uno de los libros más inspiradores que he leído. Me hace muy feliz que te guste a ti también 🙂

  3. Vane Says:

    Yo ahora ando con Estrella doble. Luego Forastero en tierra extraña. Puerta al verano no lo vi en la biblio… pero ya caerá

  4. Sus Says:

    Me he quedado anonadada al leer el párrafo. Me ha recordado a lo que hace Sara en ocasiones, haciendo abrir armarios en busca de ese verano que desconozco y que ella no encuentra…

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