A punto de vacaciones

Este viene a ser mi plan para los próximos diez días

Este viene a ser mi plan para los próximos diez días

Porque hoy nos marchamos hacia Granada y las TdN, donde voy a organizar un par de talleres. Y todo gracias a una amiga que tengo que es un solete y que va a cuidar a Giggly. Bueno; de hecho el post va a salir cuando ya estemos en el aeropuerto, porque voy a destripar un par de cosas que no me interesa que Imperator sepa.

Estos últimos días antes de vacacines han sido de infarto. Entre movidas en el trabajo, el tema del gato, el reingreso de mi abuelo en el hospital (que ahora está estable, pero la cosa va a días) y preparar el tema del regalo de Imperator, entre otros, me han hecho ir de cráneo. Tengo unas ganas locas de desconectar y dedicarme a hacer el perro. O el gato. O la marmota, aún no lo tengo muy claro.

Sí, lo sé, aún no tocaba darle el regalo al moreno. Pero se han juntado una serie de factores que me han obligado a tomar la decisión. La primera es que tendríais que haber visto la pila de libros de lectura y manuales que pretendía que metiésemos en la maleta. Misión imposible, oiga, que con el espacio-tiempo una hace imposibles, pero los milagros cuestan un poco más. Yo ya sabía que el señor se dedica a coleccionar los mismos libros en formato electrónico que en físico, así que la solución estaba cantada. Pero es que además me pilló negociando con el transportista para la entrega del paquete (que tendría que haber sido la semana pasada) y a partir de entonces todo fue acoso y derribo. Hasta que el paquete llegó a casa in extremis y, una vez hube firmado el albarán, me lo arrancó de las manos y se puso a desembalar. Casi le da un siroco, al pobre. Creo que le hemos hecho muy feliz. Total; muchísimas gracias a los que habéis contribuido con esto (que el chico ya se encargará de contactar con vosotros)… Y a los que lo hayáis hecho con lo otro. Creo que también le hará absurdamente feliz :).

En otro orden de cosas hay estupendas noticias. Esta mañana, al despertarme, he pillado a Giggly comiendo unas bolitas de pienso seco. Pienso de veterinario, del que les daba yo hace tiempo. Casi me saltan un par de lagrimones de alegría. Es flipante como se hacen querer esos bichines. No es que ya esté fuera de peligro, claro, pero es el inicio de la recuperación, espero. Voy a hablar con su veterinario, a ver si opina que hay que modificar el tema de la comida o lo dejamos como está.

… Y con esto y un bizcocho me voy. Unos diez días. De nuevo; gracias a todos, y a ver si todo lo demás (vacaciones, gatete y follones de trabajo) sale como debe salir. Bye 🙂

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