WoW

Últimamente me sucede a veces que mi vida me recuerda un montón a la sensación que tenía cuando empecé ajugar al WoW.

(Nota; Me encantará que este sea un post interactivo, así que agradeceré un montón a cualquiera que se ofrezca a que me busque una foto bien chula del WoW, o la haga de su personaje -que eso a los jugones de pro les mola millones- y componga una pequeña descripción del mismo o la busque por la red, que seguro que las hay a cascoporro y mejor hechas que las que puedo hacer yo desde el curro, en un día malo, con mucho trabajo y medio constipada como estoy. Luego, desde casa, editaré la entrada y lo incluiré aquí.)

Lo primero que debo puntualizar es que yo empecé a jugar al WoW cuando el juego ya iba sobre ruedas, cuesta abajo y sin frenos. Había un montón de personas que se habían convertido en expertos, que sabían exactamente qué había que hacer y cuándo había que hacerlo. Yo me limité a crear un personaje y pajarear sin guía alguna, cosa que, entre otras cosas y solo como ejemplo, me llevó a llegar a nivel 20 con prácticamente la ropa y la armadura inicial, sin profesiones y sin puñetera idea de qué era una hermandad o una instancia. Feliz como nadie, maravillada con el paisaje y con serios apuros cada vez que alguien se dirigía a mí, porque me cuesta un montón escribir sin mirar fijamente el teclado.

Luego, claro, alguien me bajó de la parra y se dedicó a contarme amablemente que había muchas más posibilidades en el juego. Pacientemente me contaron las cosas que podía aprender, vender y comprar, etcétera. Leches, ¡si hasta pude tener gatetes!. Después de esto, nadie conseguirá convencerme de que el WoW no es el mejor juego del mundo. Pero sucede que a veces, con estas cosas, me siento un poco torpona. Tal vez sea que me cuesta aprender cosas nuevas, o asumir lo que aprendo e integrarlo como algo natural para mí. Y no solo en el WoW; me pasa con los mandos de las videoconsolas (que el FSM bendiga la Wii) o con determinados campos del conocimiento, que siempre me parecen terreno de otros. Al final, en ocasiones, acabo teniendo la sensación de que me he incorporado a destiempo al juego, y que los demás me miran desde la distancia, todos ellos ahitos de conocimientos y experiencias, viendo como tropiezo una y otra vez en el camino que ellos ya han andado hace mucho y en el que yo me estoy adentrando aún. No me resulta agradable tener la sensación de que le entorpezco el juego a nadie, ni de que tienen que tratarme con condescendencia, como si fuera la chiquilla de integración del grupo cuando los demás está de vuelta y media. No, este no es mi alt, hijo. Qué le vamos a hacer, he llegado tarde. Tampoco entiendo todo este Slang ni las abreviaturas, ni sé hacer bailar la conga a mi personaje ni todos esos gestos tan monos. Eso sí; disfruto como nadie recogiendo plantitas y llegando a sitios nuevos en los que se me llenan los ojos de colorines y construcciones nuevas, y lo paso bomba. Voy a mi ritmo, aunque este sea lento y a veces parezca que me quedo parada. Es solo que a veces me cuesta un poco aprender cosas que a los demás parecen parecerles muy intuitivas y naturales. El WoW es un juego cojonudo, con miles de posibles elecciones y infinidad de posibles resultados. Un poco como la vida.

Y ahí es donde está la gran similitud, porque cuando una se da cuenta de que repite un comportamiento o una manera de hacer, mediante grandes dotes de observación podrá darse cuenta de que esto se repite en más de un campo. Aquí estoy yo, en la treintena y empezando a aprender un montón de cosas. Y sintiéndome rezagada también, a veces. Lo que pasa es que la vida no es como el WoW, donde puedes decidir en cualquier momento que te has cansado y que va siendo hora de apagarlo. No, señores; aquí, te guste o no, se tira adelante.

Soy consciente de que a veces puede parecer que acabo de salir del cascarón. ¿Y qué?. Con un poco de suerte todos somos nuevos en algo y nunca dejaremos de aprender. Y por eso, y porque me gusta estar segura de lo que aprendo y tomar decisiones con suficiente conocimiento de causa, no quiero darme muchas prisas. Porque en la vida, como en el WoW, me gusta pensar que aún tengo mucho camino por delante y que, al final, corramos o nos lo tomemos con calma, el camino se termina igual.

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3 comentarios to “WoW”

  1. Imperator Says:

    Aprendes deprisa, y como dices, acabamos en el mismo sitio.

  2. Imperator Says:

    Mierda. Comentario cortado.

    Y enseñas tanto o más como aprendes.

  3. Ear Says:

    Confío, dulce Nur, en que nunca pierdas esa ilusión y esas ganas de maravillarte y de aprender.

    Citando al gran Serrat, “Bienaventurados los que alcanzan la cima, porque será cuesta abajo el resto del camino”.

    Con respecto al WoW, tengo dos personajes en la cima.

    Y están abandonados.

    Un besazo preciosa.

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