Una lista cerrada.

Una de las cosas en las que Imperator contribuye a la riqueza del día a día en mi vida es que aproximadamente cada semana descubre un nuevo sistema de gestión del tiempo y decide contármelo (cosa que me encanta y le agradezco enormemente) y, claro, ponerlo en práctica. Normalmente los sistemas que perduran más consisten en apuntar ingentes cantidades de cosas. Lo que has hecho, lo que vas a hacer, lo que te gustaría hacer algún día… En listas distintas en una misma hoja o en hojas distintas. Ello representa para mi casa la ventaja adicional de que es raro encontrar alguna libreta virgen de las decenas de las que pueblan las estanterías, porque normalmente están marcadas y contienen alguna lista de algo, y a menos que sea mía será una lista pulcra, ordenada, escrita con letra apretadita y con las mayúsculas grandes y cuidadas, que a penas tendrá sentido, pero que da mucho gustito a la vista. Me encanta.

Pero, claro, una es débil y pudiendo vivir sumida en el caos y el maremagnum del día a día sin contemplaciones, ve todos estos ingentes esfuerzos por domesticar el tiempo (como intentar pastorear gatos) y le da por intentarlo. Tengo que reconocer que la mayor parte de las cosas no me han funcionado; por falta de constancia, por desidia o por otros mil motivos, pero sí aplico un par de normas básicas… Cada vez que decido que no me organizo suficientemente bien, cosa que sucede de vez en cuando.

  1. Creo una lista cerrada con las cosas que tengo que/quiero hacer y que están pendientes. Esta parte es importante, porque en épocas de agobio, de llevar muchas cosas encima y de querer llegar a todas partes, el crearse obligaciones confundiendo el placer con el “deber” (concepto este que merece un análisis a parte) puede convertir hasta las cosas más divertidas en un auténtico asco, en una obligación más.
  2. No añado nada que no sea puramente imprescindible. La lista es cerrada, y eso significa que por grande que sea la tentación (y a veces es muy muy grande) no hay que coger nuevos compromisos, ni apuntarse a mas actividades, ni tomar compromisos continuados o a largo plazo distintos a los que ya están en la lista. Ahora es cuestión de centrarse en ellos.
  3. Hago que cada cosa encuentre su sitio. Las ordeno, hago que cada una encuentre su tiempo en mi agenda o, con todo el dolor de mi corazón, las echo de ahí. Ya vendrán tiempos mejores, y dejar algo en un momento determinado, no significa que no puedas retomarlas otro día.

Todo ello, rudimentario frente a métodos mucho más elaborados, me ayuda a tener la ilusión de control necesaria para quitarme de encima la sensación opresiva de no llegar a todo lo que quiero hacer y de no tener tiempo ni para respirar.

Todo esto sirve para contar que estoy en un momento de lista cerrada. Voy por el mundo diciendo que no a cosas a las que en otro momento probablemente me tiraría de cabeza, pero toca priorizar, mirar la lista e ir llenándola de tachones, paso a paso, día a día. Es un gran alivio, y consigue que las cosas que se supone que deberían ser divertidas vuelvan a serlo, y las que me permiten hacer más cosas divertidas no se me coman la misma vida.

Y tener tiempo para sentarme en el sofá y ver como Imperator pasa de sus listas durante un fin de semana entero, y echarse una siesta o jugar a la consola (aunque sea porque eso estaba en nuestras respectivas listas) es una de las mejores ventajas adicionales de todo este montaje.

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2 comentarios to “Una lista cerrada.”

  1. Missplaced Says:

    Di que sí. Cada uno encuentra su método, lo importante es saber poner límites a lo que queremos hacer para no acabar agobiados.

    Y lo más importante, saltarse las listas de vez en cuando, para hacer lo que te pida el cuerpo. Una tarde tirada en el sofá, viendo series acurrucada o mirando las musarañas sienta genial, por ejemplo 😉

  2. Lumen Dei Says:

    Es muy grato cada vez que llega el momento de tachar una de las cosas de la lista. También tengo una lista para colocar en ella como trofeos los objetivos, pasos y logros conseguidos. Muchas veces no soy yo quien añade alguna cosa a la lista, sino las circunstancias o situaciones de la vida las que hacen se agregue algo más.

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